SIBO: Sobrecrecimiento Bacteriano

digestivo
¿QUÉ ES EL SIBO?

Esa enfermedad que parece que todo el mundo tiene

El SIBO —siglas de Small Intestine Bacterial Overgrowth— o sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado, se ha convertido en una de las consultas digestivas más frecuentes en los últimos años.

Quizá hayas oído hablar de él, tal vez lo padezcas o simplemente te interese mejorar tu salud intestinal.

Aquí descubrirás qué es el SIBO, sus síntomas, cómo se diagnostica y, sobre todo, cómo abordarlo desde un tratamiento nutricional especializado, respaldado por un profesional con 10 años de experiencia comprometido con tu bienestar digestivo.

¿Tienes o crees que puedes tener SIBO? ¡Te puedo ayudar!
TIPOS DE SIBO

Existen cinco tipos de SIBO

El sobrecrecimiento bacteriano no es siempre igual. Según el tipo de microorganismo predominante y el gas que producen, se clasifica de diferentes formas:

SIBO por bacterias productoras de hidrógeno

Es el tipo más común de SIBO. Se produce cuando bacterias en el intestino delgado fermentan carbohidratos y generan hidrógeno en exceso, causando síntomas como hinchazón, diarrea y malestar abdominal.

quimica

SIBO por bacterias productoras de sulfuro de hidrógeno

Menos frecuente. Algunas bacterias generan sulfuro de hidrógeno (H₂S), un gas que puede causar diarrea con escozor anal, dolor abdominal, fatiga e incluso síntomas neurológicos. Muchas veces es caracterizado porque los gases tienen olor a “huevo podrido».

celulas

LIBO sobrecrecimiento de Intestivo Grueso

Sobrecrecimiento de bacterias en el intestino grueso. Aunque es normal que allí haya muchas bacterias, en el LIBO hay más de las que debería, y a menudo ese desequilibrio (disbiosis), puede provocar gases, diarrea, dolor abdominal o estreñimiento.

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IMO por arqueas productoras de metano

Antes se llamaba “SIBO de metano”, pero en realidad es SIBO sino arqueas productoras de metano. Estas arqueas ralentizan el tránsito intestinal, por lo que los síntomas más frecuentes son estreñimiento, gases y sensación de estar lleno constantemente.

compuesto

SIFO sobrecrecimiento fúngico del intestino delgado

Producido por hongos (como Candida) los que crecen en exceso en el intestino delgado. Produce síntomas similares al SIBO: hinchazón, gases, dolor abdominal, diarrea… Muy característicos son una fuerte neblina mental y ganas muy exacerbadas de consumir azúcar.

tracto

SINTOMATOLOGÍA

¿Cuáles son los síntomas del SIBO?

Al igual que no todos los tipos de SIBO tienen la misma sintomatólogía, también tienen diferentes tratamientos

Síntomas comunes

  • Ruidos estomacales
  • Exceso de gases (eructos, ventosidades…)
  • Dolor abdominal y retortijones
  • Náuseas
  • Mal aliento (halitosis)
  • Heces desde blandas a explosivas
  • Distension abdominal (parecer embarazada)
  • Malas digestiones
  • Acidez estomacal
  • Intolerancia a la fructosa y sorbitol, gluten y lactosa
  • Pérdida o ganancia de peso
  • Aparición de Cándida
TEST DEL SIBO

¿Tengo SIBO? ¿Cómo puedo saberlo?

Existe una prueba de SIBO comunmente utilizada: Test de aliento con lactulosa o glucosa

El test de aliento para diagnostico de SIBO

La prueba no resulta invasiva y se puede hacer en casa. Requiere beber una solución de lactitol o lactulosa y soplar en una boquilla cada cierto intervalo.

Con ello se mide la presencia de hidrógeno y metano durante los primeros 90 minutos, lo que permite detectar si hay microbiota en el intestino delgado que está fermentando los alimentos.

Es fundamental preparar bien el cuerpo para la prueba durante los días previos. Hay que seguir una dieta específica, además de no haber ingerido ni antibióticos, ni probióticos, ni consumir chicle, ni fumar… ya que todos estos factores podrían alterar la prueba.

Interpretación de los resultados

Es aconsejable que un Nutricionista experto evalúe la prueba, ya que en base a la sintomatología que haya habido durante la prueba, el tránsito intestinal o haber hecho la prueba a un solo gas en lugar de a hidrogeno y a metano, es posible que se trate de un falso negativo, es decir, que exista SIBO aunque parezca una prueba negativa.

microbiota
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TRATAMIENTO DEL SIBO

¿Puedo curar el SIBO sólo con Dieta?

El SIBO es una disboisis en el Intestino que requiere de un doble tratamiento: dieta y un tratamiento médico.

Tratamiento Médico para SIBO

Existen tres alterantivas para el tratamiento médico para SIBO y son las siguientes:

TRATAMIENTO CON ANTIBIÓTICOS PARA EL SIBO 

El tratamiento más habitual del SIBO combina antibióticos con una dieta personalizada. Según el tipo de SIBO, el enfoque puede variar, y un tratamiento inadecuado podría impedir la recuperación. Por eso es fundamental contar con la orientación de un especialista.

TRATAMIENTO NATURAL PARA EL SIBO

Aunque los antibióticos son un tratamiento común para el SIBO, muchas personas prefieren opciones más naturales y menos invasivas. Existen remedios de origen natural que pueden apoyar el equilibrio de la microbiota, ayudan a reducir los síntomas, incluso curan el SIBO.

TRATAMIENTO CON PROBIÓTICOS PARA EL SIBO

Los probióticos son microorganismos vivos que ayudan a mantener el equilibrio de la flora intestinal. En algunos casos, ciertas cepas pueden apoyar el tratamiento del SIBO, pero no todos son adecuados. Por eso, elegir los correctos es clave, ya que usarlos mal podría empeorar los síntomas.

Dieta para el SIBO

La dieta acompañará el tratamiento médico y se divide en 3 fases:

FASE INICIAL:

Al iniciar el tratamiento se pauta una dieta restrictiva para minimizar los síntomas. Mientras que el paciente está con esta dieta se empieza también con el tratamiento. El paciente suele notar mejoría rapidamente. Se aplica para ello una dieta en la que se elimina los alimentos ricos en FODMAP. Es importante señalar que mantener esta fase eternamente, sólo limitando los alimentos FODMAP no hará que se cure el SIBO. De hecho, si se mantiene esa dieta en el tiempo, los pacientes pueden empezar a sufrir desnutrición y pobreza intestinal. Hay que saber hacerlo, pero es importante reintroducir alimentos pronto

FASE DE REINTRODUCCIÓN:

Los FODMAP se reintroducen de forma gradual para detectar cuáles provocan síntomas y en qué cantidad. Esta etapa no siempre es lineal: habrá semanas de avances y otras de retrocesos, pero esas fluctuaciones forman parte del proceso de recuperación.

FASE FINAL:

Consideramos que hemos llegado a esta fase cuando ya hemos reintroducido las legumbres, el ajo, la cebolla, la manzana y la pera. El paciente vuelve a tener una alimentación completamente normal.

PREGUNTAS FRECUENTES

Aún tengo mil dudas sobre el SIBO...

Es perfectamente comprensible que sigas teniendo dudas, el SIBO en todas sus variantes es aún una gran incognita para muchos profesionales y a veces, diferentes personas dan diferentes versiones, es por ello que es importante que te trate un nutricionista o un médico experto en la materia para poder garantizar tu mejoría

Aquí te dejamos unas cuantas de las preguntas más frecuentes que hemos visto en consulta…

1. ¿Puede desaparecer mi intolerancia si hago una dieta?

 Sí, en muchas ocasiones las intolerancias son síntomas de otras patologías y, por ende, pueden desaparecer. Es importante estudiar bien la intolerancia para dar una respuesta adecuada.

Hay numerosas patologías en las que la dieta es una herramienta más para alcanzar bienestar general y puede marcar una gran diferencia en casos como SIBO.

Por supuesto. El SII suele tener una causa detrás, por lo que un especialista puede ayudarte con cambios en la alimentación y orientarte sobre pruebas adicionales para encontrar el diagnóstico final.

No, en algunos casos es necesario acompañarla con un tratamiento farmacológico, ya sea químico o natural.

 Sí, debido a la malabsorción de nutrientes y a la disminución del apetito provocada por el malestar gastrointestinal.

 El diagnóstico común se realiza mediante el test de aliento con glucosa o lactulosa, que mide la producción de hidrógeno y metano en el intestino. Resultados elevados indican sobrecrecimiento bacteriano.

 El SIBO puede dañar la mucosa intestinal, provocando intolerancias a lactosa, fructosa y sorbitol, así como deficiencias nutricionales.

 Depende de la severidad, tipo de tratamiento y respuesta individual. El tratamiento con antibióticos o antimicrobianos dura entre 2 a 4 semanas, pero la recuperación completa puede tardar de 1 a 6 meses.

 No lo cura, pero ayuda a reducir síntomas y a identificar los alimentos que generan malestar.

 Sí, puede haber recaídas, por lo que es importante tratar la causa raíz y hacer seguimiento médico.

 Algunas cepas son útiles, pero no todos los probióticos son adecuados; la elección debe hacerse bajo supervisión profesional.

No siempre, pero sí se pueden reducir los riesgos:

  • Mantener una buena salud digestiva y tránsito intestinal.
  • Evitar el uso innecesario de antibióticos.
  • Llevar una dieta equilibrada.
  • Manejar el estrés y cuidar el descanso.
  • IMPORTANTE: después de un tratamiento con antibióticos es recomendable tomar probióticos adecuados para ayudar a restablecer la microbiota intestinal.

 Depende del gas producido: hidrógeno se asocia con diarrea, metano con estreñimiento y sulfuro de hidrógeno con diarrea fuerte y mal olor.

 El exceso de bacterias consume nutrientes antes de que el intestino los absorba, causando déficits de vitaminas como B12, hierro o liposolubles.

 Muchos pacientes con SII presentan SIBO. Tratar el sobrecrecimiento bacteriano puede mejorar notablemente los síntomas del SII.

 Sí, algunas personas presentan fatiga, problemas de piel, niebla mental o dolores articulares como manifestaciones indirectas.

 No, existen alternativas como antimicrobianos herbáceas, siempre bajo control profesional.

18. ¿Cómo de fiable es el test de aliento?

 Es la prueba más usada, pero no 100% precisa; la preparación, tipo de azúcar y la interpretación influyen en la fiabilidad.

 Sí, afecta la motilidad intestinal y el sistema inmune, favoreciendo el sobrecrecimiento bacteriano.

 Regula la motilidad intestinal. Una disfunción puede enlentecer el tránsito y favorecer el sobrecrecimiento.

 No necesariamente. Puede aliviar síntomas, pero a largo plazo puede afectar la microbiota. Lo ideal es identificar tolerancias y reintroducir alimentos.

 Sí, hay asociaciones con patologías como tiroiditis de Hashimoto, artritis reumatoide o esclerodermia.

 Depende del caso. Pueden alimentar tanto bacterias beneficiosas como las que causan sobrecrecimiento. Se introducen generalmente en fases posteriores del tratamiento.

 Sí, y en esos casos el tratamiento debe adaptarse, ya que ambas condiciones requieren abordajes distintos.

 Favorece la motilidad intestinal y puede prevenir recaídas, aunque el exceso de ejercicio intenso puede ser contraproducente.

Sí, el SIBO se cura. El SIBO no es una condición permanente. Puede tratarse y mejorar mucho. Sin embargo, existe riesgo de recaídas si no se corrigen las causas que lo favorecieron (alteraciones de la motilidad intestinal, uso frecuente de antibióticos, estrés, cirugía abdominal, etc.). Por eso el seguimiento y la prevención son clave.

 Sí, el exceso de bacterias puede alterar la producción de neurotransmisores y la comunicación intestino-cerebro, favoreciendo ansiedad, depresión o niebla mental.

Normalmente sí, pero depende. La intolerancia a la fructosa es para siempre cuando es una alteración genética y se ve en la prueba del talón después del nacimiento del bebé. Si es detectada en la niñez, juventud o adultez, entonces es generalmente secundario a otra afección intestinal que esta provocando su inflamación. Un ejemplo es el SIBO.

Puede ocurrir. El intestino y el sistema hormonal están muy relacionados. La inflamación, el estrés y los cambios nutricionales que acompañan al SIBO pueden alterar temporalmente el ciclo menstrual.

Sí puede pasar. Los tratamientos para H. pylori incluyen antibióticos potentes que se alargan en el tiempo y esto puede alterar la microbiota intestinal y, en algunas personas, predisponen al SIBO. No significa que siempre ocurra, pero es algo común.

El estrés por sí solo no es la causa directa del SIBO, aunque sí puede influir en su aparición y en la intensidad de los síntomas. El eje intestino-cerebro está ampliamente estudiado, y se sabe que el estrés altera la motilidad intestinal y el equilibrio de la microbiota, posibilitando la aparición disbiosis. Además, diversos estudios sí muestran la relación entre desequilibrios intestinales y enfermedades como la depresión.

Sí. El SIBO puede generar déficit de nutrientes (como hierro o vitaminas del grupo B) y producir sustancias que afectan al sistema nervioso, generando fatiga, dificultad para concentrarse y lo que comúnmente se llama “neblina mental”.

Uno de los síntomas más característicos del SIBO. El aumento de gases y fermentación tras las comidas genera esa hinchazón progresiva durante el dia. Durante la noche, gracias a la respiración vamos deshaciéndonos del exceso de gas y por eso cuando llega la siguiente mañana muchas veces la hinchazón ha disminuido mucho.

Sí puede ocurrir. No todos los probióticos son adecuados para SIBO; algunos incluso agravan los síntomas porque alimentan el sobrecrecimiento bacteriano en el intestino delgado. Por eso deben indicarse de manera individualizada.

Si tienes más preguntas, escríbenos y ¡estaremos felices de contestarte!

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